viernes, 7 de septiembre de 2012

10



El número diez ha adquirido últimamente una importancia relevante para mí. Lo puedo escribir con letras o con números pero el significado viene a ser el mismo. Diez pueden ser los días que llevo planeando durante una larga temporada y que no acabo de dar forma, y puede ser una nota que me gustaría poder ganar. 

Pero diez también es un proyecto que he ido construyendo a lo largo de mucho tiempo, y como todo proyecto, tiene sus defectos, sus momentos buenos y sus partes malas, también sus perfecciones; tiene sus parches y sus vicisitudes, tiene sus planos muy bien delineados y esos trazos que se han ido emborronando. Tiene su parte de verdad y su parte de mentira, porque la mayoría de los proyectos se van construyendo sobre la marcha y en ocasiones hacemos trampa para intentar que no se detengan. Y como suele suceder, a veces dan ganas de abandonar esa planificación, de parar un poco y replantearnos si vamos por el buen camino, pero de pronto vemos algo en los planos que nos devuelve la ilusión y las ganas de seguir construyendo, aunque con ello se modifiquen las líneas iniciales. 




Si me paro a pensar detenidamente casi da vértigo dibujar un palito y un círculo sabiendo que no se trata de simples trazos que puedan llenar un cuaderno, porque ese palo, ese círculo, en su interior guardan un sinfín de pequeños puntitos que hoy en día podrían ser píxeles, y que a lo largo del tiempo han estado rellenando una serie de huecos hasta componer una forma.


Y es que diez pueden ser los mandamientos, los minutos en los que lees una revista, la X en números romanos, el apellido de una persona, una marca de zapatos, un plan, una medida, una nota, un número compuesto, un decágono, la base del sistema decimal... Pero realmente este palo y este círculo adquieren un significado especial cuando pienso en presente, pasado y futuro.

Y es que diez son las promesas que se han ido cumpliendo. 

El año que viene serán once...




Sarah Bettens: "Fine" (del album Scream)