domingo, 30 de diciembre de 2012

¡Madrid!

La Puerta del Sol no necesita presentación

Escudo de Madrid capital
Como comenté en mi anterior entrada, desde hace unos años cada vez que llega la Navidad me siento como el protagonista del anuncio del turrón El Almendro. A pesar del trastorno que supone estar dependiendo del avión, tiene un algo el hecho de volver a casa en una fecha tan señalada, no es un fin de semana cualquiera, es la época de los reencuentros...

Este año, además, me ha dado por acordarme de cosas típicas como el día de las pellas, se trata del último día de clase antes de las vacaciones de Navidad; cuando yo estudiaba era muy típico (y no sé si lo seguirá siendo) ir a la Plaza Mayor a beber y pasearse con un gorrito navideño en la cabeza. Lo de los gorros se sigue haciendo, y con los años han evolucionado a pasos agigantados: de los típicos gorros de Navidad se ha pasado a las pelucas, las orejas de reno, los árboles adornados o psicodélicos... Y ya no solo en ese último día de clase, es típico ver a la gente pasear con algo extraño en la cabeza durante toda la festividad navideña. Así es Madrid en Navidad, ¡y me encanta!


Uno de los puestos de la Plaza Mayor

Este año quería haber paseado por el Centro y haber captado el ambiente para poder hacer un post, pero por falta de tiempo y problemas de distancia no he podido hacerlo. El único día que pude pasear por las calles más típicas fue el día 26 por la mañana. Faltaba el ambiente y el gentío, pero aun así fue muy gratificante...


No tuviste infancia si no fuiste a ver Cortylandia


Puerta del Sol

Plaza de la Villa

Mercado de San Miguel

Mercado de San Miguel

Volver a Madrid no es solo para mí volver a casa y ver a mi familia y amigos, es volver a la magia de la ciudad en la que nací y que añoro. A pesar del tiempo, el casco antiguo sigue teniendo algo especial que lo hace único. Creo que, en general, Madrid nos provoca a los madrileños un amor odio que somos capaces de asumir sobre todo cuando vivimos fuera de ella, es como una tela de araña que nos atrapa, y aunque tratamos de soltarnos y huir muy lejos, en el fondo soñamos con seguir cayendo en ella. 

¿Qué tendrá esta ciudad?